¿Por qué debe ser Fabiola?
En política, las candidaturas no se construyen sobre simpatías personales ni sobre cuotas de poder. Se construyen sobre una pregunta fundamental: ¿quién ofrece mayores posibilidades de ganar y, sobre todo, de gobernar con eficacia?
La eventual irrupción de Grecia Quiroz como candidata independiente modificaría el escenario rumbo a la gubernatura de Michoacán. Si la competencia termina siendo entre dos mujeres, el debate dejará de girar en torno al género. La ciudadanía ya no elegirá entre un hombre y una mujer; elegirá entre dos proyectos encabezados por mujeres. En ese contexto, el factor decisivo será otro: la experiencia, la capacidad política, la solvencia ética y la posibilidad real de mantener unido a un movimiento.
Es ahí donde Fabiola Alanís marca una diferencia.
No sólo porque aparece entre los perfiles con mayor competitividad dentro de Morena, sino porque reúne atributos que difícilmente convergen en una sola persona.
Su trayectoria no comenzó con la sucesión gubernamental. No es una candidatura fabricada por la coyuntura ni una figura política al vapor. Su carrera ha transitado por la academia, la administración pública, la defensa de los derechos humanos, la construcción de políticas públicas y la representación popular. No observa el poder desde la periferia; lo conoce desde dentro, porque ha asumido responsabilidades públicas donde las decisiones tienen consecuencias. Esa experiencia le ha permitido comprender que el poder no consiste en ocupar un cargo, sino en ejercerlo con responsabilidad, visión institucional y sentido de Estado.
Pero quizá su mayor fortaleza radique en otro aspecto: su capacidad para construir acuerdos.
Morena es un movimiento plural, con liderazgos diversos y diferencias legítimas. Quien aspire a encabezarlo deberá hacerlo uniendo, no dividiendo. Fabiola Alanís ha demostrado tener la capacidad de dialogar con las distintas expresiones del movimiento, de generar confianza y de privilegiar los consensos por encima de las confrontaciones. En una elección cerrada, la unidad puede convertirse en el activo más valioso.
Existe, además, un elemento que no puede pasarse por alto. Su feminismo no nació con el calendario electoral. Es una convicción construida durante años de trabajo, de defensa de los derechos de las mujeres y de impulso a políticas públicas orientadas a la igualdad. En tiempos donde abundan los discursos coyunturales, la congruencia adquiere un enorme valor político.
A ello se suma un atributo que hoy la ciudadanía aprecia cada vez más: una trayectoria pública libre de escándalos de corrupción o de señalamientos que comprometan su integridad. En una época de profunda desconfianza hacia la clase política, la reputación también cuenta.
Morena enfrentará una elección que no admite improvisaciones. Si enfrente existe una candidatura independiente capaz de generar expectativa y atraer votos, la respuesta no puede ser una apuesta sustentada únicamente en la popularidad del momento o en los equilibrios internos. Debe ser una candidatura que combine competitividad electoral, experiencia, autoridad moral, capacidad para construir consensos y visión de futuro.
Porque las elecciones se ganan convenciendo a los ciudadanos, pero los gobiernos se sostienen construyendo acuerdos.
Y si la pregunta es quién reúne hoy las mejores condiciones para ganar, mantener unido al movimiento y conducir con responsabilidad el destino de Michoacán, la respuesta, desde una lógica política y no sólo partidista, parece clara:
Debe ser Fabiola.
Por: Edgar Bravo Avellaneda








