Las lecciones de Henry Ford: Por qué el talento técnico no es suficiente para ser un gran líder
En el mundo empresarial, solemos creer que un currículum impecable y notas sobresalientes son el boleto directo al éxito. Sin embargo, una famosa historia sobre Henry Ford, fundador de la Ford Motor Company, nos recuerda que el verdadero liderazgo se revela en los detalles más cotidianos y humanos.
El escenario: Una cena para dos “genios”
La historia cuenta que Ford invitó a cenar a los dos últimos candidatos para un puesto de alta dirección en su empresa. Ambos perfiles eran excepcionales: se habían graduado de la misma universidad con calificaciones brillantes y eran considerados verdaderos “genios” en su área.
Al finalizar la cena, Ford tomó una decisión inmediata: contrató a uno y rechazó al otro. Sorprendido, el candidato descartado se atrevió a preguntar por qué, dado que durante la cena no habían hablado de ingeniería, coches o la universidad, sino de temas intrascendentes.
Lección 1: Probar antes de cambiar
La primera razón de Ford fue una observación sobre la forma de comer de los candidatos. Uno de ellos le puso sal a su carne antes de probarla, mientras que el elegido la probó primero y luego decidió si necesitaba sal.
Para Ford, esto era un indicador fundamental de la mentalidad de gestión: “Me gustan las personas que prueban las cosas antes de hacer cambios”. En el liderazgo, actuar bajo suposiciones sin haber evaluado la situación real puede llevar a errores costosos y cambios innecesarios que afectan la eficiencia de una organización.
Lección 2: La capacidad de ver a las personas, no solo la jerarquía
La segunda razón, y la más determinante para Ford, fue el trato hacia el personal del restaurante.
- El candidato contratado fue educado con todos los camareros, pidiendo las cosas por favor y dando las gracias.
- Para el otro candidato, los camareros fueron invisibles; solo mostró respeto y cortesía cuando se dirigía directamente a Henry Ford.
Ford fue contundente en su explicación: un gran líder debe ser capaz de ver a las personas en su totalidad. Aquel que solo es educado con sus superiores pero ignora a quienes considera “inferiores” en la escala social o laboral, en realidad solo es capaz de ver la jerarquía, no el valor humano.
El liderazgo empieza en la integridad
Esta lección nos enseña que el liderazgo de alto nivel requiere algo más que inteligencia técnica. Requiere capacidad de observación y, sobre todo, una calidad humana que no discrimine posiciones.
(Nota: En la actualidad, este concepto es ampliamente conocido en la gestión de recursos humanos como “habilidades blandas” o inteligencia emocional, conceptos que complementan la visión técnica descrita en el relato original).
¿Y tú? ¿Eres de los que prueban la carne antes de ponerle sal o de los que solo ven la jerarquía?
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