John D. Rockefeller: El Ascenso del Gigante del Petróleo
John Davison Rockefeller es recordado como el primer gran magnate del petróleo y la persona más rica en la historia moderna. Nacido el 8 de julio de 1839 en una familia de clase media, su ascenso hacia el éxito estuvo marcado por una disciplina férrea y una visión estratégica que transformó la economía mundial.
De orígenes humildes a la contabilidad
Debido a la ausencia de su padre, un vendedor ambulante de “elixires milagrosos” que solía estafar personas, Rockefeller comenzó a trabajar desde muy joven para ayudar a su madre. A los 14 años se trasladó a Cleveland, donde estudió contabilidad y consiguió su primer empleo como asistente de contador a los 16 años, ganando apenas 50 centavos al día. Su obsesión por la eficiencia era tal que cada noche repasaba mentalmente las operaciones del día para buscar formas de mejorar las ganancias de la empresa.
El nacimiento de un gigante: Standard Oil
Tras incursionar inicialmente en el comercio de alimentos con su socio Maurice Clark, Rockefeller identificó una oportunidad de oro en la naciente industria petrolera en 1863. Mientras otros se centraban en la extracción, él comprendió que el verdadero negocio estaba en el refinamiento del petróleo para producir kerosén, utilizado en aquel entonces para la iluminación.
En 1870 fundó la Standard Oil Company con un propósito claro: estandarizar la calidad del kerosén para que fuera seguro y asequible para el ciudadano promedio. Para lograr el dominio total, Rockefeller implementó tácticas agresivas, como:
- Acuerdos estratégicos con ferrocarriles: Negoció tarifas de transporte más bajas a cambio de carga masiva, lo que dejó a sus competidores en desventaja.
- La creación de oleoductos: Tras una “guerra” de precios con los magnates ferroviarios Vanderbilt y Scott, Rockefeller construyó un sistema de tuberías de más de 6,500 kilómetros para transportar petróleo sin depender de los trenes, revolucionando la industria.
- Cleveland: Un proceso de absorción empresarial donde compraba refinerías rivales o las llevaba a la quiebra mediante presiones y guerras de precios.
Adaptación y el surgimiento de la gasolina
Cuando la invención de la bombilla eléctrica amenazó la demanda de kerosén, Rockefeller no se detuvo. Su equipo de científicos encontró un uso para un subproducto que antes se desechaba: la gasolina. Con la llegada de los motores de combustión interna, Standard Oil encontró un mercado aún más lucrativo, incrementando su fortuna a niveles colosales.
El fin del monopolio y un legado de filantropía
En 1911, tras años de litigios, la Corte Suprema de los Estados Unidos ordenó la división de Standard Oil por violar las leyes antimonopolio. De esta ruptura surgieron 34 empresas independientes, entre ellas las actuales Exxon, Mobil y Chevron. Irónicamente, tras la división, las acciones de Rockefeller se valorizaron, elevando su fortuna a unos 1,500 millones de dólares de la época, lo que hoy equivaldría a más de 800,000 millones de dólares.
Tras retirarse, dedicó el resto de su vida a la filantropía a través de la Fundación Rockefeller, donando más de 500 millones de dólares para causas de salud, educación y la fundación de la Universidad de Chicago. Rockefeller falleció en 1937 a los 97 años, dejando tras de sí un legado polémico pero innegable que impulsó el desarrollo industrial y el transporte moderno.




