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10 de Mayo

Ser hijo del esfuerzo tiene sus ventajas, pero ser hijo de una madre exigente, trabajadora y novata, lanza con fuerza ya sea al éxito… o a la locura.

Como muchos, hoy 10 de mayo celebro el Día de las Madres en México. En mi caso de manera doble, pues además es el cumpleaños número 69 de mi madre.

Y conforme pasan los años uno entiende cosas que de niño parecían castigos y de adolescente injusticias: la disciplina, las exigencias, los silencios largos, la obsesión por salir adelante, el miedo permanente a “conformarse”.

Las madres de generaciones anteriores no tuvieron manuales de crianza, psicólogos en redes sociales ni tiempo para cuestionarse demasiado. Muchas criaron desde el cansancio, la intuición y una batalla diaria por sostener hogares enteros con recursos limitados y responsabilidades infinitas.

Quizá por eso una madre fuerte no siempre educa desde la suavidad; muchas veces educa desde la urgencia.

México cambió profundamente en las últimas décadas y también cambió la estructura de sus hogares. Hoy, alrededor de 11.5 millones de hogares mexicanos son encabezados por mujeres; es decir, prácticamente 3 de cada 10 hogares del país tienen a una mujer como principal sostén y figura de conducción familiar.

El fenómeno no es menor. Detrás de esas cifras hay viudez, divorcios, abandono, migración, violencia, independencia económica y una nueva generación de mujeres que decidió construir familia bajo sus propias reglas.

Muchas madres mexicanas dejaron de esperar condiciones ideales para simplemente hacerse cargo de todo.

Y sí, quizá crecer bajo una madre exigente deja cicatrices; pero también deja herramientas. Porque quienes nacimos viendo a una mujer levantarse temprano incluso cuando estaba cansada, resolver problemas aun con miedo y sacar adelante una casa entera sin detenerse demasiado a quejarse, terminamos entendiendo que el carácter no se hereda: se observa.

Feliz Día de las Madres a todas las que hicieron del sacrificio una rutina silenciosa.

Y feliz cumpleaños a la mía.

Por: Edgar Bravo Avellaneda